martes, mayo 24, 2011

Señoras, señores... !Simplemente ella!

No me gusta darle la razón a los arcaicos, pero tu eres ese acto de fe que esperaba, porque a pesar de todo el tiempo que ha pasado, sigo sintiendo los mismos síntomas de nerviosismo y felicidad que el primer día que compartimos nuestra primera conversación en el mundo de los sueños. Es esa luz que entra en esta prisión mental, y como si del sol bajase a este mundo caótico está entrando a la fuerza. Esa esperanza que emana está matando estas sombras, a la par que quemando mis ojos, y aunque debería de seguir poco a poco, solo el deseo de fijarme hace que saque mas fuerzas. Es dulce, cafeinada y trae color a la vida. En Madrid le encanta ponerse encima de las rendijas de aire ascendente para imitar a Marilin Monroe. Y como buen aroma a café, no me deja dormir mas allá de mis horas de sueño, pues siempre me despierta sin motivo alguno cuando intento entrar en un ápice de siesta. Ella es divina, pues canta como los ángeles y solo le faltan alas para ser un milagro, pero a ella no le hacen falta, pues si alguna vez tuviese unas, las daría para hacer volar nuestra imaginación y nuestros sueños, como más de una vez lo ha hecho conmigo.
Por esto y todo lo demás, siento una gran devoción por esta grandiosa mujer, pues sus milagros hacen de la vida algo más del blanco y negro a lo que nos tienen acostumbrados.

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