sábado, mayo 21, 2011

Señoras, señores... !Jodido tiempo!

Cuando doy saltos, es normal que caiga de espaldas, aunque más lógico aún es caer de pie. La cosa cambia cuando la piscina está vacía. Es entonces cuando me materializo en pura agua, mi cuerpo entero se hace espuma. Cuando llega el frío invierno, mis orillas se congelan y recuerdo lo que eran mis ojos, mar de otoño al ver esa figura invernal, clavada en mi mirada. Es ello que cada vez que diviso esa sombra mis ojos se hacen agua, y los dedos se me congelan. Cuando esa sombra me toca, me derrito al puro son del contacto, y dejo de ser humano, para hacer que todo se deje llevar en su debida corriente.





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