lunes, mayo 23, 2011

Señoras, señores... ¡Subidos en mi azotea!

Las noches movidas reviven tu infancia, tirándonos desde rampas, donde los skaters practican sus piruetas. Donde saltamos cogidos de la mano, cantando, mientras nuestros amigos nos miran extrañados, comentando que estamos mal de la azotea. Aquella azotea donde un día nos vamos a poner a chillar, y cuando nos pongamos a chillar, a ver quien tiene cojones a parar nuestros gritos. Una vez que nos desahoguemos, ya no habrá rencor, indiferencia, autocompasión, desilusión, catástrofes y un sin fin de cosas a las que tenemos pavor porque llegarás a comprender que tú y yo somos uno.







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